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lunes, 8 de julio de 2013

SI PUDIERA

si pudiera,
borraría de un plumazo todas las palabras escritas
de todos los libros.
si pudiera.

si pudiera,
empezaría mi saber, de nuevo,
impío,
consustancial con las estrellas
y con los poetas.

borraría, como digo, todas las palabras escritas,
todas,
todas las que hablan de miserias,
las que hablan de torturas,
las que hablan de guerras y de sangre,
y las que hablan de sueños,
especialmente las que hablan de sueños
y nostalgias.

si pudiera, comenzaría un primer libro en blanco, diciendo:

y ahora, que todo está borrado, comencemos de nuevo
por el principio,
Adán y Eva comieron manzanas hasta hartarse,
y después, saciados,
hicieron el amor como mandan los cánones,
febriles, ansiosos y pasionales,
imaginado un futuro de hombres libres,
sabios en sus experiencias,
cuerdos en tus pensamientos,
y con la muerte como descanso
requerido.

(pablo otero)

TE VI ALEJARTE

pudiste volver la cara, mujer,
y no lo hiciste.
pudiste,
pero, al contrario,
altiva,
te fuiste alejando,
contorneada, inconvergente,
enfundada y ajustada al máximo.

tal vez a sabiendas,
tus pasos eran más concienzudos.
-seguro que me entiendes-.

te vi alejarte.
¿Cómo no iba a hacerlo?,
después de aquel bendito infierno
con el que nos despachamos.

mañana,
cuando entregue el informe a tu marido
y le cuente como me ocupó toda la noche,
(mientras palpo tu tanga azul
aún en el bolsillo de mi vaquero),
esbozaré un carcajada resonante en el tórax
que tú oirás desde la cocina
de tu flamante apartamento,
querida.

me volverás a pedir, otro día, sin previo aviso,
sexo, sin más,
y volveré a mirarte después, como de costumbre,
mientras te alejas,
ese hermoso trasero despechado,
que tanto me hace sonreír.

(pablo otero)

EL MOLINERO

( a Jorge M. Molinero, poeta pobre)

que se mueran las viejas,
lanza con saña el dardo,
sin esconder la mano el guapo
Jack Sparrow.

así es el molinero,
impaciente, descarado y cruel.
pero muele fino el muy cabrón,
con la  exactitud del alquimista en busca
de la palabra exacta y pura que,
con sarcasmo o no, remueva y altere
la conciencia pusilánime y adormilada
de las ovejitas tiernas.

recoge, el molinero, el trigo del puto asfalto
que quema como demonios
y huele a estiércol y a miseria
y lo reparte a voces antes el pueblo,
sediento de sangre, unas veces,
e indiferente otras.

pero así es el camino solitario e ingrato
del molinero pobre,
hasta que se haga mayor -dentro de mucho-
y le diga sin tapujos
a la vieja de las perlas,
-vallase usté a la mierda, señora,
y mastúrbese solita-

(pablo otero)

ACÉRCATE

aquí tienes el sentido a mis sentidos,
la lujuria que posee a mis avaricias.

la longitud de mis venas se mide por la longitud de mis deseos,
y mis deseo es incinerarte en orgasmos,
mi deseo es fundirte con el semen escanciado e inútil
que se pierde día tras día en cuerpos transparente
y furiosamente mundanos.

acércate.

acerca ese tumulto de sexo a mi cara,
que quiero perderme en él como gnomo en un jardín de delicias.
y que llueva,
que lluevan eternamente los orgasmos
y que calen mi lengua,

ácida de orines.

(pablo otero)

MÁS ALLÁ


CEBOLLAS DE MISERIA


año 2221


lunes, 3 de junio de 2013

HUIR NO ME TRAE A CUENTA



huir.

huir de esta espesura de ciudad que me agarrota la sangre,
que la espesa, la ralentiza y la arruina,
haciendo mis pasos lentos, quebradizos y vacíos.

huir ya.

coger el primer tren que llegue,
que se acerque a mí
y me acoja y me acune y me aleje
de este lugar insulso.

y llega:

destino, Madrid-Atocha apeadero.
poca gente,
ni maletas ni bultos innecesarios:
el móvil y la Condesa Sangrienta,
de Pizarnik.

sentarme, cerrar los ojos
respirar hondo, profundo,
y sentir como las ruedas de acero
se deslizan lenta y armoniosamente,
sobre unos surcos simétricos,
paralelos,
aburridos e inertes.

abro los ojos y frente a mí
una mujer de negro riguroso
aparece de improviso,
zozobrando mi coraje
y alertando mis sentidos.

no la oí llegar,
ni presentí su aliento,
pero ahí está, empapándolo todo
de sorpresa y nerviosismo.

mi ojos van subiendo despacio;
desde sus rodillas, descubiertas y enrejadas,
a sus pechos, justos y pecaminosamente
prietos.
acabar en sus ojos, azorado,
y sentir clavados los suyos en los míos,
acaban por privarme de todo sentido
ajeno a esta borrachera.

un juego, me voy diciendo,
un lascivo juego mientras van pasando segundos
interminables,
y ninguno parpadea.

su semblante no cambia,
y siendo placido, me sumerjo en él
como el más experto jugador, sabiendo de sobra
que mis cartas son más bien de monopoly.

pero no soy cobarde.
acepto el envite,
y con gesto adulto
dejo pasar los segundos,
inerte.

de repente todo cambia a mi alrededor.
la gente va desfilando entre murmullos, golpes de maletas
y prisas.
cierro al fin los ojos de nuevo,
y el vagón, vacio ya,  me devuelve
a una realidad inquieta y muda.

fin de viaje.

Madrid aparece a mi izquierda
entre sobrillas de hierro y metacrilato,
maletas que traquetean sus diminutas ruedas
sobre un andén trashumante.

¿dónde han ido a parar esos postes
telegráficos que partían el paisaje en mil
fotogramas por segundo?

¿qué coños ha sido de ese mar castellano
que se extendía por doquier
entre amarillos paja y verdes limón?

acomodo mis pasos lentos,
y una acidez mental imposta
y embota mi razón.

¿me habré quedado dormido?
¿todo el viaje?
¿y esa mujer, solo ha sido un sueño?

me niega la razón toda lógica,
y soy un zombi esperando una respuesta
que sé que no llegará,
mientras el bullicio de la capital
va desperezándome, y me llega
el recuerdo ancestral de aquellos años
de adolescencia, rumbo a Cádiz,
con el petate de marinero y la virginidad
casi intacta.

de repente un mal presentimiento.

¡joder!
¡la hija de puta me ha robado la cartera!


VEUVE CLICQUOT


te me vendiste, diosa,
si, te me vendiste al todo poder
de la marca,
el glamour,
el ocho por ciento,
las cenas de gala,
los lunch en casa míster x
y las presentaciones en el Corte Inglés
con los fotógrafos del ABC.


claudicaste, por mor de la posteridad, ¡claro!,
al reconocimiento,
al ego,
y todo eso que hace mojarte las bragas cada noche
recordando cómo te echó un piropo (seguramente forzado)
ese señor de gris, impostor de dentadura blanquecina,
ojos lascivos y piedad innata.


no te cansas de repetirnos
que sigues siendo libre
revolucionaria y comunista;
pero tu armario esconde ya dos Armani
y un Tom Ford.
en tu mesa un encargo sobre poesía lésbica
en el siglo XVIII.


y nos dices, entre bromas 
que donde esté una buena caña
se quite el Veuve Clicquot.
(y nos explicas, a los ignorantes,
que es un champagne francés
de la casa de Louis Vuitton)

¡ah!

¡ven!

dame un último beso
y que te vaya bonito.

 

jueves, 14 de febrero de 2013

DIJISTE QUE ERA POR "SAN VALENTÍN"

Dijiste que era por “san Valentín”
y me regalaste un acopio de valentías.


Sufragaste con lágrimas mil miedos
y saltaste a un océano de incertidumbres
sin saber nadar
apenas.


Dijiste, “por san Valentín”
y tu sonrisa delataba cardenales en tu alma.


Compraste tiempo y me diste
su fruto,
espacio, y lo envolviste
en seda y cuero.


Dijiste que era por “san Valentín”
pero ya intuía yo
que sería duro
este invierno nuestro.

miércoles, 9 de enero de 2013

LA EDAD


La edad únicamente tiene compromiso con el tiempo.
Su galopar es arrítmico, quejumbroso y séptico.
Inadecuado siempre.
La edad carece de simbología, es amorfa, licuada e intempestiva.
No se sonroja nunca y carece de sentimiento alguno.
Su control no se decide, se sospecha únicamente.
Se reconoce a desmano, cuando ya de nada sirven los remedios.
En edad estamos y sentimos en edad.
Merecemos o desmerecemos únicamente en usufructo.
Es edad, aquella en la que perdemos siempre y vanidosamente creemos ganar en experiencia, cuando es ella quien nos gana siempre por la mano.
Un suicidio permanente el contemplarla, siempre de lejos, siempre baldíos, siempre tarde.
50 bien se merecen un brindis de aguanieve y sol con vosotros.
Vale.